La culebra maya de labios blancos, una joya endémica de la Península de Yucatán

La culebra maya de labios blancos (Symphimus mayae) es una serpiente discreta pero fascinante que habita exclusivamente en la Península de Yucatán y el norte de Belice. Pertenece a la familia Colubridae, el grupo más diverso de serpientes, que incluye tanto especies no venenosas como algunas de veneno débil, inofensivas para el ser humano.

De talla mediana, puede alcanzar hasta 91 centímetros de longitud total, y su cola representa cerca del 60% de la longitud hocico-cloaca, lo que le da una forma alargada y esbelta. Su cabeza bronceada, bien diferenciada del cuello, tiene escamas claras en el hocico, y su cuerpo luce un tono gris bronceado con una línea dorsal más oscura. El vientre, por su parte, es de color bronceado o gris, con la escama anal dividida.

Es una especie de hábitos diurnos, terrestres y arborícolas, que habita en una gran variedad de ambientes naturales: selva baja espinosa, selva baja caducifolia, selva mediana, selva húmeda, selva alta perennifolia y sabanas, desde el nivel del mar hasta unos 300 metros de altitud. Se le encuentra con mayor frecuencia en hábitats secos o xéricos de tierras bajas, típicos del norte y centro de la península.

Su alimentación es muy especializada, basada casi exclusivamente en insectos ortópteros, como grillos (Gryllidae) y katídidos (Tettigoniidae), que constituyen más de la mitad de las presas registradas. También consume ocasionalmente mantis religiosas, insectos palo, grillos de Jerusalén, saltamontes y arañas, aunque en proporciones mucho menores. Todas las etapas de vida se alimentan de ortópteros, pero los adultos tienden a cazar insectos más grandes, como mantis o insectos palo.

Los estudios sugieren que se alimenta durante todo el año, incluso en la temporada seca, y que su reproducción es anual, aunque no todas las hembras se reproducen cada año. Deposita entre dos y cuatro huevos, cuya puesta y eclosión coinciden con la temporada de lluvias.

Presenta dimorfismo sexual: los machos tienen colas proporcionalmente más largas y cabezas ligeramente mayores que las hembras, aunque ambos alcanzan tamaños corporales similares.

Posee dentición opistoglifa, es decir, con colmillos posteriores conectados a glándulas de veneno débil, pero no representa peligro para las personas.

El nombre mayae rinde homenaje al pueblo maya, originario de la región donde esta serpiente se encuentra. Esta especie es un símbolo de la riqueza biológica y cultural del sureste mexicano, y un recordatorio de la importancia de conservar los ecosistemas donde habita.


Fuentes

Díaz-Gamboa, L., D. May-Herrera, A. Gallardo-Torres, R. Cedeño-Vázquez, V. González-Sánchez, X. Chiappa-Carrara & C. Yañez-Arenas (2020). Catálogo de reptiles de la península de Yucatán. Universidad Nacional Autónoma de México, Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Mérida, Secretaría de Investigación, Innovación y Educación Superior. ISBN: 978-607-30-3568-2.

Lee-, J. C. (1996). The Amphibians and Reptiles of the Yucatan Peninsula. United States of America: Cornell University Press. pp. 303-304. ISBN 0-8014-2450-X.

Stafford, P.J. 2005. Diet and reproductive ecology of the Yucatán cricket-eating snake Symphimus mayae (Colubridae). Journal of Zoology 265: 301–310


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